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View Full Version : El comienzo Una chica es iniciada en los placeres


bipi
06-21-2003, 09:30 PM
Me llamo Mónica y a partir de hoy voy a contaros mis experiencias sexuales, desde mi iniciación, cuando era jovencita, hasta hoy, que soy madre de tres hijos maravillosos.

Todo comenzó un día en que mis padres no estaban en casa. Yo por aquel entonces tenía 16 años y mi hermana Teresa 18. Había venido a pasar con nosotros unos días mi prima Noelia, que por aquel entonces tenía 20 años. El día era lluvioso y yo estaba aburrida. Fui a buscar a mi hermana y a mi prima para hacer algo juntas. Al llegar a la habitación escuché unos ruidos de la habitación. Me asomé tras la puerta que no estaba cerrada y vi algo que me dejó estupefacta. La cabeza de mi prima estaba entre las piernas de mi hermana, comiéndole el coño, mientras ella se arqueaba de placer sin parar de gemir. Yo estaba excitadísima, observando la escena, cuando la cabeza de mi hermana se giró y me vio detrás de la puerta. Se asustó y me dijo:


- No le dirás nada a papá y a mamá.-


- No si me dejáis participar en vuestros jueguecitos.- Respondí excitadísima.

Tras unos instantes de dudas, aceptaron y yo me acerqué a la cama. Noelia se acercó a mí y me dio un largo beso con lengua mientras metía sus manos por debajo de la camiseta que llevaba puesta y acariciaba mis pechos. Mientras tanto mi hermana comenzó a meterme las manos por del pantaloncito corto que llevaba y empezó a acariciar mi coño, que chorreaba. Sin darme apenas cuenta estaba tumbada en la cama, libre ya del pantaloncito y la camiseta acariciando los grandes pechos de mi prima mientras mi hermana comenzaba pasar su lengua por mi clítoris, jugueteando con los labios de mi vagina chorreante. Empecé a gemir de placer mientras mi prima empezaba a chupar mis pezones. Primero uno, luego el otro, luego los dos a la vez, saltando a las aureolas de mis pezones. Yo ya no pude más y me corrí dando alaridos de placer.

Parecía que todo había terminado pero me equivoqué. Mi hermana se incorporó y empezamos las dos a morrearnos, mientras acariciábamos nuestros cuerpos. De repente empezó a frotar su coño contra el mío, primero suavemente y cada vez más rápido mientras aumentaban nuestros gemidos de placer, un placer cada vez más intenso hasta que nos corrimos juntas, con un éxtasis inimaginable. Quedamos las dos abrazadas, morreándonos mientras nuestra prima se masturbaba mientras veía como nos corríamos una y otra vez.

Después de aquello nos tomamos un breve periodo de descanso y las tres nos quedamos tumbadas en la cama de mi hermana. Yo aproveché para observar los cuerpos de mi prima y de mi hermana. Los pechos de mi prima eran grandes con unas aureolas hermosas y unos pezones tan tiesos que daban ganas de chuparlos una y otra vez. Su pubis era de un color rojo intenso como su cabello. En cambio mi hermana tenía unos pechos más pequeños pero firmes que decían cómeme. El pelo de su pubis era rubio de una tonalidad parecida a la del trigo. Yo en cambio por aquel entonces tenía los pechos muy desarrollados para mi edad y mi pelo es moreno como el de mi madre.

Tras este pequeño reposo del guerrero volvimos a la carga y comenzamos un ardiente 69 a tres bandas. Yo le comía el coño a mi prima, mi hermana me lo comía a mí y mi prima hacía lo propio con mi hermana. Así estuvimos un rato largo teniendo un orgasmo tras otro hasta que con un éxtasis final que damos completamente agotadas.

De repente mi prima salió de la habitación y volvió a entrar con un consolador y mirándome me dijo.


- Tu himen lo reservamos para un chico, pero tu culo es nuestro.-

Tras decir esto untó con vaselina el consolador y mi culo y poco a poco me lo fue introduciendo. Al principio sentí un dolor desgarrador pero poco se fue transformando en un placer indescriptible que me hizo gemir de una forma increíble hasta que corrí como nunca lo había dicho. Después mi prima me dio el consolador y dijo que era un regalo para mí. después sacó otro consolador que se introdujeron las dos en la vagina, mi hermana debajo y ella encima. Juntas hicieron el amor apasionadamente una y otra vez dándose mutuas oleadas de placer, hasta que agotadas se tumbaron juntas abrazadas. Estaba claro que no era la primera vez que lo hacían, ni sería la última.

Tras esto nos vestimos tranquilamente, prometiéndonos que repetiríamos esto a menudo. Cosa que hicimos bien con prima o bien sólo con mi hermana.

Espero que os haya gustado este relato, en sucesivos relatos os contaré más detalles de mi dilatada vida sexual.