ariana
01-09-2004, 11:27 PM
Soy una mujer de 30 años, vivo en los Estados Unidos soy de constitución
promedio, labios delineados y el inferior en un puchero eterno; ojos color café,
pelo castaño claro, 1.70 de estatura, pechos grandes y una serie de lunares
interesantemente colocados por todo el cuerpo. Mis experiencias con las mujeres
podrían decirse que eran limitadas hasta que conocí a quien hoy día es mi
novia, una hermosa Chilena de 34 años, pelo corto y oscuro como la noche, una
mirada invitante y una boca que pide ser besada constantemente.
Mi novia y yo nos conocimos por las redes de la Internet, intercambiamos fantasías,
cada vez mas calientes, que siempre terminaban en una "Revancha" como
les llamamos a las corridas que teníamos por teléfono. A medida que fue
pasando el tiempo, nuestro deseo fue creciendo hasta alcanzar proporciones
ilimitadas.
El 3 de Enero, cuando fui a recibirla al aeropuerto, bastante entrada la noche y
con un panorama súper blanco, por la nieve que caía, fui vestida con pantalón
de chándal negro, sin bragas, completamente húmeda por la excitación. Debido
al frío, había decidido ponerme un jersey color chocolate y una camiseta
blanca ajustada a mis pechos sin sostén. De sobretodo, traía puesto un grueso
abrigo en piel que ocultaba bastante lo que tenia planeado. traía el pelo
sujeto al descuido con un gancho y solo había dado un ligero toque de brillo a
mis labios, ya húmedos de tanto saborear lo que mi cuerpo tanto anhelaba.
Estaba súper nerviosa, caminaba de un lado a otro en el lobby de la línea aérea
en la que llegaba y como había llegado con una hora de antelación, me dirigí
al bar a tomar una copa de algo fuerte para calmar mis ansias. Cuando escuche la
voz anunciando la llegada de su vuelo, algo dentro de mi se revolvió inquieto y
no recuerdo como, pero la cuestión es que me dirigí a su encuentro, todavía
con la copa en la mano. (Por suerte nadie en el bar lo notaria, porque sino me
hubieran perseguido hasta la misma terminal y tremenda escenita que hubiera
capturado mi novia de presentación)... Necesitaba tener mis manos ocupadas, el
sudor corría por mi espalda como gotitas de nieve derritiéndose sobre los
cristales del aeropuerto.
La busque entre la multitud, por un momento incierto, pensé que no estaría allí
y me di la vuelta para disimular mi inquietud. Cuando volví a mirar. allí
estaba, frente a mi y dirigiéndose con paso presuroso a mi encuentro. Podía
sentir como mis pezones excitados se pegaban contra la camiseta y podría jurar
que ella era capaz de verlos. Nos fundimos en un abrazo que todo lo decía. No
pude contenerme y roce mis labios contra los de ella, tocándolos con la punta
de mi lengua. Para ese momento, estaba completamente fuera de mi. La deseaba allí
mismo. Al principio ella se sorprendió pero respondió a mi caricia metiendo
las manos por debajo de la ropa y tocando con la punta de sus dedos, mi piel.
Hasta ese momento no habíamos dicho palabra alguna, quizás porque ya todas las
habíamos dicho y quedaban pocas en nuestro vocabulario por compartir. La tome
de la mano y nos dirigimos a recoger sus maletas. Hablamos trivialidades,
acariciándonos los dedos, como queriendo decir lo que tanto deseábamos y tanto
habíamos esperado. Luego de tener las maletas y estar listas para partir.
Caminamos hasta el parking. En el camino por un momento me quede muda, no
sabiendo como decirle que quería hacerle el amor allí mismo. Y temiendo a la
vez su respuesta, ya que había volado todo el día y me imaginaba que estaba
cansada. No puede dejar de notar, que quizás debido a la hora, y tal vez
inconscientemente, no habían coches alrededor del mío en el área donde había
parqueado. La ayude a poner la maleta en el maletero y cuando se giro hacia mi.
La apreté allí mismo contra el coche y la bese como había deseado hacerlo.
Podía sentir mis líquidos correr entre mis piernas y el palpitar de mi clítoris
hacia eco por todo mi cuerpo.
Nos besamos desesperadas, hambrientas. Nos restregábamos la una contra la otra
queriendo traspasar las barreras de la ropa, me desabroche los pocos botones que
tenia abotonados en el abrigo y ella pudo meter sus manos libremente por debajo
del jersey y la camiseta. Mis pechos estaban a punto de estallar, y ronronee
mientras lamía su cuello y su oreja.
Poco a poco fue entrando la cordura, y al hacerlo, recordé que el asiento
trasero de mi coche, no estaría nada mal después de todo. Entre yo primero,
quitándome en el proceso jersey y camiseta que volaron al asiento delantero.
Parecía gata en celo, no dejaba de tocarla y querer despojarla también de la
ropa que traía puesta. Cuando sentí entre la mezcla de frío y excitación,
como su lengua húmeda y tibia se abría camino desde mi boca, al valle entre
mis pechos. Los acuno suavemente entre sus manos y los atrajo a su boca sin
contemplaciones.
Mientras con su boca devoraba mis pechos, una de sus manos volo sin dificultad
por la cintura del pantalón y encontró mi monte de venus perfectamente
afeitado. Siguió bajando, hasta encontrarse con los húmedos labios de mi
vagina y comenzó a trazar círculos cortos en el rededor de mi clítoris. Yo
estaba a punto de correrme, estaba tan excitada que el simple toque de sus dedos
provocó una descarga en mi casi eléctrica. Me arquee en mi precaria postura,
buscando mas, un contacto mas fuerte y a la vez mas rápido. Cuando comencé a
gemir pidiéndole que no parara, que me tomara.... Si, así... Mmmm...
En ese momento mientras ella imitaba sobre mis pechos, los movimientos sabios de
sus dedos. Me corrí en el asiento trasero de mi coche entre gemidos y
temblores. Al sentirme correr Lore, (así se llama mi chica) tomo mi clítoris
entre sus dedos índice y mayor y lo apretó, contra la palma de su mano
recibiendo toda mi descarga. Para ese entonces, yo había perdido completamente
la razón y no quería que parara. Creo que mis gemidos la asustaron un poco,
porque mientras subía y bajaba por mi vagina con la palma de su mano,
esparciendo mis jugos por todos lados, dejo de chuparme los pezones, para subir
a mi boca y silenciarme un poco.
Logre moverme un poco mas en el asiento, reptando por debajo de su cuerpo, para
levantarle la camiseta y tomar sus pechos para darles suaves mordidas. Ella se
levanto un poco y hizo oscilar ambos pechos sobre mi cara, mientras mis manos
recorrían su cintura y su estomago, para luego bajar la cremallera de su pantalón
y meter ambas manos para abarcar sus nalgas y pegarla contra mi. Mientras con
una mano la acercaba a mi, la otra se abría camino entre sus piernas y se
humedecía con sus jugos que para ese momento empapaban todas sus bragas. No
pude resistirme y retire mi mano un solo momento para probar su sabor... Mmmmmm
su olor, nada me había excitado tanto hasta ese momento que la manera como
sabia esa que, desde ya, era mi mujer.
Volví a la carga y pude sentir como ella también estaba a punto de un clímax
fantástico, cuando enterró su rostro en mi cuello y nuestros pechos se
acariciaban mutuamente. Moví mis dedos a los lados para tener mas acceso y
luego arriba y abajo, buscado darle el placer que ella acababa de
proporcionarme. Cuando la sentir temblar sobre mi y morderme el hombro. Eso de
por si hizo que yo me removiera en busca de mayor cercanía. Pero para ese
momento lo que quería era saborear sus labios y prometerle quedamente que en
solo 15 minutos estaríamos en la comodidad de mi casa y podríamos seguir dándole
rienda suelta a todo aquello que nos habíamos ya prometido.
De mas esta decirles que fue una experiencia súper excitante, esa de hacerla en
el parking del aeropuerto. Asi como otras, que les contare mas adelante.
promedio, labios delineados y el inferior en un puchero eterno; ojos color café,
pelo castaño claro, 1.70 de estatura, pechos grandes y una serie de lunares
interesantemente colocados por todo el cuerpo. Mis experiencias con las mujeres
podrían decirse que eran limitadas hasta que conocí a quien hoy día es mi
novia, una hermosa Chilena de 34 años, pelo corto y oscuro como la noche, una
mirada invitante y una boca que pide ser besada constantemente.
Mi novia y yo nos conocimos por las redes de la Internet, intercambiamos fantasías,
cada vez mas calientes, que siempre terminaban en una "Revancha" como
les llamamos a las corridas que teníamos por teléfono. A medida que fue
pasando el tiempo, nuestro deseo fue creciendo hasta alcanzar proporciones
ilimitadas.
El 3 de Enero, cuando fui a recibirla al aeropuerto, bastante entrada la noche y
con un panorama súper blanco, por la nieve que caía, fui vestida con pantalón
de chándal negro, sin bragas, completamente húmeda por la excitación. Debido
al frío, había decidido ponerme un jersey color chocolate y una camiseta
blanca ajustada a mis pechos sin sostén. De sobretodo, traía puesto un grueso
abrigo en piel que ocultaba bastante lo que tenia planeado. traía el pelo
sujeto al descuido con un gancho y solo había dado un ligero toque de brillo a
mis labios, ya húmedos de tanto saborear lo que mi cuerpo tanto anhelaba.
Estaba súper nerviosa, caminaba de un lado a otro en el lobby de la línea aérea
en la que llegaba y como había llegado con una hora de antelación, me dirigí
al bar a tomar una copa de algo fuerte para calmar mis ansias. Cuando escuche la
voz anunciando la llegada de su vuelo, algo dentro de mi se revolvió inquieto y
no recuerdo como, pero la cuestión es que me dirigí a su encuentro, todavía
con la copa en la mano. (Por suerte nadie en el bar lo notaria, porque sino me
hubieran perseguido hasta la misma terminal y tremenda escenita que hubiera
capturado mi novia de presentación)... Necesitaba tener mis manos ocupadas, el
sudor corría por mi espalda como gotitas de nieve derritiéndose sobre los
cristales del aeropuerto.
La busque entre la multitud, por un momento incierto, pensé que no estaría allí
y me di la vuelta para disimular mi inquietud. Cuando volví a mirar. allí
estaba, frente a mi y dirigiéndose con paso presuroso a mi encuentro. Podía
sentir como mis pezones excitados se pegaban contra la camiseta y podría jurar
que ella era capaz de verlos. Nos fundimos en un abrazo que todo lo decía. No
pude contenerme y roce mis labios contra los de ella, tocándolos con la punta
de mi lengua. Para ese momento, estaba completamente fuera de mi. La deseaba allí
mismo. Al principio ella se sorprendió pero respondió a mi caricia metiendo
las manos por debajo de la ropa y tocando con la punta de sus dedos, mi piel.
Hasta ese momento no habíamos dicho palabra alguna, quizás porque ya todas las
habíamos dicho y quedaban pocas en nuestro vocabulario por compartir. La tome
de la mano y nos dirigimos a recoger sus maletas. Hablamos trivialidades,
acariciándonos los dedos, como queriendo decir lo que tanto deseábamos y tanto
habíamos esperado. Luego de tener las maletas y estar listas para partir.
Caminamos hasta el parking. En el camino por un momento me quede muda, no
sabiendo como decirle que quería hacerle el amor allí mismo. Y temiendo a la
vez su respuesta, ya que había volado todo el día y me imaginaba que estaba
cansada. No puede dejar de notar, que quizás debido a la hora, y tal vez
inconscientemente, no habían coches alrededor del mío en el área donde había
parqueado. La ayude a poner la maleta en el maletero y cuando se giro hacia mi.
La apreté allí mismo contra el coche y la bese como había deseado hacerlo.
Podía sentir mis líquidos correr entre mis piernas y el palpitar de mi clítoris
hacia eco por todo mi cuerpo.
Nos besamos desesperadas, hambrientas. Nos restregábamos la una contra la otra
queriendo traspasar las barreras de la ropa, me desabroche los pocos botones que
tenia abotonados en el abrigo y ella pudo meter sus manos libremente por debajo
del jersey y la camiseta. Mis pechos estaban a punto de estallar, y ronronee
mientras lamía su cuello y su oreja.
Poco a poco fue entrando la cordura, y al hacerlo, recordé que el asiento
trasero de mi coche, no estaría nada mal después de todo. Entre yo primero,
quitándome en el proceso jersey y camiseta que volaron al asiento delantero.
Parecía gata en celo, no dejaba de tocarla y querer despojarla también de la
ropa que traía puesta. Cuando sentí entre la mezcla de frío y excitación,
como su lengua húmeda y tibia se abría camino desde mi boca, al valle entre
mis pechos. Los acuno suavemente entre sus manos y los atrajo a su boca sin
contemplaciones.
Mientras con su boca devoraba mis pechos, una de sus manos volo sin dificultad
por la cintura del pantalón y encontró mi monte de venus perfectamente
afeitado. Siguió bajando, hasta encontrarse con los húmedos labios de mi
vagina y comenzó a trazar círculos cortos en el rededor de mi clítoris. Yo
estaba a punto de correrme, estaba tan excitada que el simple toque de sus dedos
provocó una descarga en mi casi eléctrica. Me arquee en mi precaria postura,
buscando mas, un contacto mas fuerte y a la vez mas rápido. Cuando comencé a
gemir pidiéndole que no parara, que me tomara.... Si, así... Mmmm...
En ese momento mientras ella imitaba sobre mis pechos, los movimientos sabios de
sus dedos. Me corrí en el asiento trasero de mi coche entre gemidos y
temblores. Al sentirme correr Lore, (así se llama mi chica) tomo mi clítoris
entre sus dedos índice y mayor y lo apretó, contra la palma de su mano
recibiendo toda mi descarga. Para ese entonces, yo había perdido completamente
la razón y no quería que parara. Creo que mis gemidos la asustaron un poco,
porque mientras subía y bajaba por mi vagina con la palma de su mano,
esparciendo mis jugos por todos lados, dejo de chuparme los pezones, para subir
a mi boca y silenciarme un poco.
Logre moverme un poco mas en el asiento, reptando por debajo de su cuerpo, para
levantarle la camiseta y tomar sus pechos para darles suaves mordidas. Ella se
levanto un poco y hizo oscilar ambos pechos sobre mi cara, mientras mis manos
recorrían su cintura y su estomago, para luego bajar la cremallera de su pantalón
y meter ambas manos para abarcar sus nalgas y pegarla contra mi. Mientras con
una mano la acercaba a mi, la otra se abría camino entre sus piernas y se
humedecía con sus jugos que para ese momento empapaban todas sus bragas. No
pude resistirme y retire mi mano un solo momento para probar su sabor... Mmmmmm
su olor, nada me había excitado tanto hasta ese momento que la manera como
sabia esa que, desde ya, era mi mujer.
Volví a la carga y pude sentir como ella también estaba a punto de un clímax
fantástico, cuando enterró su rostro en mi cuello y nuestros pechos se
acariciaban mutuamente. Moví mis dedos a los lados para tener mas acceso y
luego arriba y abajo, buscado darle el placer que ella acababa de
proporcionarme. Cuando la sentir temblar sobre mi y morderme el hombro. Eso de
por si hizo que yo me removiera en busca de mayor cercanía. Pero para ese
momento lo que quería era saborear sus labios y prometerle quedamente que en
solo 15 minutos estaríamos en la comodidad de mi casa y podríamos seguir dándole
rienda suelta a todo aquello que nos habíamos ya prometido.
De mas esta decirles que fue una experiencia súper excitante, esa de hacerla en
el parking del aeropuerto. Asi como otras, que les contare mas adelante.