bipi
12-16-2003, 07:28 PM
El tiempo que compartí con mi hembrita fue sensacional y la verdad no perdía las esperanzas de que su relación con el fulano no funcionara. Entonces cuando Sara se fue de casa, me refugié en esa esperanza y en mis amistades.
Una noche fuimos a un pub gay, tomamos unos tragos, bailamos, mis amigas son pareja y me ayudaban mucho pero la realidad era que yo estaba sola y extrañaba mucho a mi niña. En un momento dado, mientras miraba como mis amigas bailaban y se prodigaban todos los mimos del mundo, se me acercó una mujer yo estaba bastante triste así que no le presté mucha atención, pero me invitó a bailar y acepté.
La música era alegre, ella bailaba bien y no dejaba de mirarme, de pronto reparé en que era bastante bonita era una mujer mayor yo calculaba unos 40 años. Era delgada, un poco más alta que yo, morena, ojos grandes y marrones que no dejaban de mirarme. Me sentía algo incómoda con tanta insistencia así que me disculpé y me fui a sentar.
Me siguió hasta la mesa donde estaba con mis amigas y me preguntaba que me pasaba:
Marina - "oye disculpa que pasó, no me dejes así"
Clara - "perdóname, es que no me siento bien y no quiero arruinarte la noche"
Marina - "yo solo quería bailar y te vi sentada sola, me gustaste y por eso te invité. Era solo un baile, de manera que no te preocupes por arruinarme nada"
Ella tenía las ideas claras, me hizo reaccionar, le sonreí me volví a disculpar y la invité a sentarse con nosotras. Charlamos sobre trivialidades, bailamos otra vez, la música estaba muy divertida. Cuando no íbamos intercambiamos teléfonos y casi sin que me diera cuenta me besó fugazmente en los labios.
Pasó como una semana, Marina me llamó y quedamos de encontrarnos en el mismo pub. Mientras me preparaba me sorprendí nerviosa, yo que creía que tenía toda la seguridad del mundo estaba nerviosa porque tenía una cita.
Nos encontramos en la puerta del local, me besó en la mejilla nos tomamos de la mano y entramos. Elogío mi aspecto y mi peinado, al mismo tiempo acarició mi pelo y me dijo que tenía deseos de besarme.
Yo me sentía bastante extraña, comenzamos a charlar nos contamos nuestras historias. Marina tiene 43 años, es lesbiana y nunca había tenido parejas muy estables, relaciones muy duraderas. Es maestra y le gusta pintar, ciertamente somos muy distintas y eso me asustaba. Ella era mucho más audaz, más jugada para enfrentar la vida yo tenía un perfil más bajo y por sobre todo yo buscaba una relación estable.
Esa noche hablamos mucho, estuvo bien, ella es divertida me hizo reir mucho y olvidar las diferencias que yo sentía que nos separaban. Al final de la noche bailamos una música muy romántica, me abrazó me dijo que yo le gustaba mucho nos besamos tiernamente primero y luego cuando nos sentamos se sentó en mis piernas llevó mi mano a su seno izquierdo (su corazón latía inquieto) y sentí su lengua dentro de mi boca. Aquella situación me sorprendió primero pero de inmediato exaltó mis sentidos, respondí a su beso apasionado y presioné su seno con insistencia.
Marina - vamos a mi casa, te deseo!!!! Clara - es muy pronto, no quiero Marina - no te estoy proponiendo casamiento, solo quiero hacerte el amor, desde la otra noche que no dejo de pensar en tí. ¿Yo te gusto? Clara - me gustas mucho
Dicho esto me volvió a besar y me dijo que tenía el coche afuera, ya no pude resistir, salimos subimos al auto y allí me dijo que quería verme. Sin que yo pudiera reaccionar desabotonó mi blusa y me subió el sostén mis tetas quedaron antes su mirada lasciva y su respiración entrecortada me daba la pauta de que disfrutaba de la visión. No me tocó, puso el auto en marcha y me pidió que me masturbara para ella. Yo estaba bastante excitada así que no me costó mucho tener un orgasmo mientras ella me observaba de reojo.
Llegamos al edificio, ella me ayudó a recomponerme nos bajamos y subimos a su apartamento. Tomamos algo de vino que me mareó bastante y nos besamos en el sofá hasta que ella me preguntó si yo quería que me hiciera el amor. "Te deseo, hazme el amor, necesito sentirme tuya!!!!!!!" Mientras le decía esto comencé a llorar, un poco por el vino y otro poco porque extrañaba a Sara.
Así no te quiero, necesito que te calmes y que te concentres en que estás conmigo, me dijo bastante molesta. Los nervios me hicieron llorar más todavía, no me podía controlar. Me alcanzó un vaso de agua fresca, se quedó conmigo en silencio, estaba fastidiada, arruiné sus planes de una noche de placer. Cuando conseguí calmarme le dije que me iba, entonces me preguntó si era cierto lo que le había dicho antes.
Marina - ¿es verdad que me deseas? Clara - no se que me pasó, me descontrolé, perdoname por favor, no quiero irme quiero que nos amemos esta noche. Ya sé que no te gustan los compromisos, y yo necesito sentirme comprometida, pero puedo olvidarme de eso esta noche para ser tuya, ser tu hembra.
Comencé a desnudarme y me tendí sobre su alfombra doblé mis piernas y las separé, ella no dejaba de mirarme. Me decía que le gustaba mi cuerpo que yo la excitaba mucho. Se desnudó para mi, era tan bonita!!!!! Sus curvas eran perfectas, sus senos era pequeños pero muy firmes, su sexo estaba totalmente depilado.
Se tendió a mi lado y sus manos no podían detenerse, acariciaron todo mi cuerpo y se detuvieron entre mis piernas y allí permanecieron mientras me besaba.
Mis manos buscaban su sexo, apretaban su cola contra mi, así estuvimos un rato hasta que sus caricias me provocaron el primer orgasmo.
"Quiero depilarte, me gustan las conchitas suaves" me dijo, y no era un pedido ella me iba a depilar y no tuve fuerzas para negarme. Permanecí tendida sobre la alfombra, mientras ella fue al baño por toallas, espuma y una afeitadora.
Separó mis piernas al máximo, la sensación de la espuma fría en mi sexo me hizo saltar. Ella sonrió con picardía, " ahhhh te gusta mujercita!!! verás que es mucho más rico coger con la conchita afeitada; tranquila y déjame hacer a mí" así me habló y sus palabras me hicieron sentir segura.
"Aumentemos un poco la diversión", mientras me decía esto y sin haber terminado de depilarme, me introdujo un pequeño vibro, parecido al mío. Yo no podía moverme para que no me cortara, pero aquel aparatito vibraba dentro mío y me enloquecía de placer entonces me acariciaba los pechos y mordía mis labios mientras Marina se divertía con el espectáculo de mi concha enjabonada y escurriendo flujos sin poder moverme. Cuando finalmente terminó lancé un grito y me senté de golpe para abrazarla, con ese movimiento el vibro saltó de mi interior, ella sin dejar de abrazarme buscó mi sexo con una de sus manos y lo volvió a meter.
Nos besabamos con intesidad, cuando me pidió que me recostara para mamar mis senos con comodidad, el vibro volvió a saltarse y le pedí que entrara pero con sus dedos.
Cambíe de posición: mi espalda en el suelo y mis piernas sobre el sofa separadas para que pudiera explorarme a placer , se calzó en los dedos algo que yo no había usado antes eran como condones pero calzaban justo en sus dedos finos, eran de latex y eran rugosos. Me penetró con gran habilidad y se movía increiblemente al mismo tiempo su mirada penetraba la mía, fue un momento muy intenso.
"Basta ya por favor, me rindo, quiero darte placer, dejame penetrarte", le dije. Cambiamos las posiciones y me dió otros unos "condones" (llamémosles así) me incliné para besar su sexo y la penetré duro porque eso me pidió. Sin que me diera cuenta su mano se ubicó por detrás de mí e intentaba penetrar mi culo. Yo me tensioné mucho pero ella me dijo "anda dejame sentir tu culito caliente, relájate, porque voy a entrar de todas formas" Relaje los músculos mientras la besaba y entonces metió su dedo hasta el fondo, esto no era muy placentero para mí pero ella era felíz de manera que se lo permití.
Nos cogimos hasta la madrugada, nos fuimos a la cama desnudas y allí dormimos hasta el mediodía. Cuando me desperté la escuche hablando por teléfono sobre la noche que habíamos pasado, los comentarios no eran malos pero igualmente no me gustó mucho que ventilara nuestra intimidad. Aunque claro esta era aventura de una noche, seguramente no pensara verme más. Me envolví en la sábana y me levanté cuando llegué a la sala, ella se me acerco me besó y me quitó la sabana, "déjame ver a mi hembra a la luz del día", "me fascinó penetrar tu culo estrecho y quiero repetirlo ya mismo, me dejas?" "quiero darme una ducha" , le dije "antes damelo, acuestate boca abajo en el sofá, es mi mayor fetiche, poseer el culo de mis hembras" No pude negarme, me acosté, me acarició y besó la espalda me pegó una palmada fuerte comenzó a separar mis nalgas y sin más se metió en mi, giraba su dedo, lo metía y sacaba. A pesar de que no era lo que más me gustaba tuve un orgasmo profundo y esto la dejó muy satisfecha .
Nos duchamos juntas, comimos algo y me fui a casa, sin que mediara entre nosotras nada más que una promesa de llamarnos algún día.
Como siempre, escriban a mi mail
Autor: amandaz
amandaz@mailcity.com
Una noche fuimos a un pub gay, tomamos unos tragos, bailamos, mis amigas son pareja y me ayudaban mucho pero la realidad era que yo estaba sola y extrañaba mucho a mi niña. En un momento dado, mientras miraba como mis amigas bailaban y se prodigaban todos los mimos del mundo, se me acercó una mujer yo estaba bastante triste así que no le presté mucha atención, pero me invitó a bailar y acepté.
La música era alegre, ella bailaba bien y no dejaba de mirarme, de pronto reparé en que era bastante bonita era una mujer mayor yo calculaba unos 40 años. Era delgada, un poco más alta que yo, morena, ojos grandes y marrones que no dejaban de mirarme. Me sentía algo incómoda con tanta insistencia así que me disculpé y me fui a sentar.
Me siguió hasta la mesa donde estaba con mis amigas y me preguntaba que me pasaba:
Marina - "oye disculpa que pasó, no me dejes así"
Clara - "perdóname, es que no me siento bien y no quiero arruinarte la noche"
Marina - "yo solo quería bailar y te vi sentada sola, me gustaste y por eso te invité. Era solo un baile, de manera que no te preocupes por arruinarme nada"
Ella tenía las ideas claras, me hizo reaccionar, le sonreí me volví a disculpar y la invité a sentarse con nosotras. Charlamos sobre trivialidades, bailamos otra vez, la música estaba muy divertida. Cuando no íbamos intercambiamos teléfonos y casi sin que me diera cuenta me besó fugazmente en los labios.
Pasó como una semana, Marina me llamó y quedamos de encontrarnos en el mismo pub. Mientras me preparaba me sorprendí nerviosa, yo que creía que tenía toda la seguridad del mundo estaba nerviosa porque tenía una cita.
Nos encontramos en la puerta del local, me besó en la mejilla nos tomamos de la mano y entramos. Elogío mi aspecto y mi peinado, al mismo tiempo acarició mi pelo y me dijo que tenía deseos de besarme.
Yo me sentía bastante extraña, comenzamos a charlar nos contamos nuestras historias. Marina tiene 43 años, es lesbiana y nunca había tenido parejas muy estables, relaciones muy duraderas. Es maestra y le gusta pintar, ciertamente somos muy distintas y eso me asustaba. Ella era mucho más audaz, más jugada para enfrentar la vida yo tenía un perfil más bajo y por sobre todo yo buscaba una relación estable.
Esa noche hablamos mucho, estuvo bien, ella es divertida me hizo reir mucho y olvidar las diferencias que yo sentía que nos separaban. Al final de la noche bailamos una música muy romántica, me abrazó me dijo que yo le gustaba mucho nos besamos tiernamente primero y luego cuando nos sentamos se sentó en mis piernas llevó mi mano a su seno izquierdo (su corazón latía inquieto) y sentí su lengua dentro de mi boca. Aquella situación me sorprendió primero pero de inmediato exaltó mis sentidos, respondí a su beso apasionado y presioné su seno con insistencia.
Marina - vamos a mi casa, te deseo!!!! Clara - es muy pronto, no quiero Marina - no te estoy proponiendo casamiento, solo quiero hacerte el amor, desde la otra noche que no dejo de pensar en tí. ¿Yo te gusto? Clara - me gustas mucho
Dicho esto me volvió a besar y me dijo que tenía el coche afuera, ya no pude resistir, salimos subimos al auto y allí me dijo que quería verme. Sin que yo pudiera reaccionar desabotonó mi blusa y me subió el sostén mis tetas quedaron antes su mirada lasciva y su respiración entrecortada me daba la pauta de que disfrutaba de la visión. No me tocó, puso el auto en marcha y me pidió que me masturbara para ella. Yo estaba bastante excitada así que no me costó mucho tener un orgasmo mientras ella me observaba de reojo.
Llegamos al edificio, ella me ayudó a recomponerme nos bajamos y subimos a su apartamento. Tomamos algo de vino que me mareó bastante y nos besamos en el sofá hasta que ella me preguntó si yo quería que me hiciera el amor. "Te deseo, hazme el amor, necesito sentirme tuya!!!!!!!" Mientras le decía esto comencé a llorar, un poco por el vino y otro poco porque extrañaba a Sara.
Así no te quiero, necesito que te calmes y que te concentres en que estás conmigo, me dijo bastante molesta. Los nervios me hicieron llorar más todavía, no me podía controlar. Me alcanzó un vaso de agua fresca, se quedó conmigo en silencio, estaba fastidiada, arruiné sus planes de una noche de placer. Cuando conseguí calmarme le dije que me iba, entonces me preguntó si era cierto lo que le había dicho antes.
Marina - ¿es verdad que me deseas? Clara - no se que me pasó, me descontrolé, perdoname por favor, no quiero irme quiero que nos amemos esta noche. Ya sé que no te gustan los compromisos, y yo necesito sentirme comprometida, pero puedo olvidarme de eso esta noche para ser tuya, ser tu hembra.
Comencé a desnudarme y me tendí sobre su alfombra doblé mis piernas y las separé, ella no dejaba de mirarme. Me decía que le gustaba mi cuerpo que yo la excitaba mucho. Se desnudó para mi, era tan bonita!!!!! Sus curvas eran perfectas, sus senos era pequeños pero muy firmes, su sexo estaba totalmente depilado.
Se tendió a mi lado y sus manos no podían detenerse, acariciaron todo mi cuerpo y se detuvieron entre mis piernas y allí permanecieron mientras me besaba.
Mis manos buscaban su sexo, apretaban su cola contra mi, así estuvimos un rato hasta que sus caricias me provocaron el primer orgasmo.
"Quiero depilarte, me gustan las conchitas suaves" me dijo, y no era un pedido ella me iba a depilar y no tuve fuerzas para negarme. Permanecí tendida sobre la alfombra, mientras ella fue al baño por toallas, espuma y una afeitadora.
Separó mis piernas al máximo, la sensación de la espuma fría en mi sexo me hizo saltar. Ella sonrió con picardía, " ahhhh te gusta mujercita!!! verás que es mucho más rico coger con la conchita afeitada; tranquila y déjame hacer a mí" así me habló y sus palabras me hicieron sentir segura.
"Aumentemos un poco la diversión", mientras me decía esto y sin haber terminado de depilarme, me introdujo un pequeño vibro, parecido al mío. Yo no podía moverme para que no me cortara, pero aquel aparatito vibraba dentro mío y me enloquecía de placer entonces me acariciaba los pechos y mordía mis labios mientras Marina se divertía con el espectáculo de mi concha enjabonada y escurriendo flujos sin poder moverme. Cuando finalmente terminó lancé un grito y me senté de golpe para abrazarla, con ese movimiento el vibro saltó de mi interior, ella sin dejar de abrazarme buscó mi sexo con una de sus manos y lo volvió a meter.
Nos besabamos con intesidad, cuando me pidió que me recostara para mamar mis senos con comodidad, el vibro volvió a saltarse y le pedí que entrara pero con sus dedos.
Cambíe de posición: mi espalda en el suelo y mis piernas sobre el sofa separadas para que pudiera explorarme a placer , se calzó en los dedos algo que yo no había usado antes eran como condones pero calzaban justo en sus dedos finos, eran de latex y eran rugosos. Me penetró con gran habilidad y se movía increiblemente al mismo tiempo su mirada penetraba la mía, fue un momento muy intenso.
"Basta ya por favor, me rindo, quiero darte placer, dejame penetrarte", le dije. Cambiamos las posiciones y me dió otros unos "condones" (llamémosles así) me incliné para besar su sexo y la penetré duro porque eso me pidió. Sin que me diera cuenta su mano se ubicó por detrás de mí e intentaba penetrar mi culo. Yo me tensioné mucho pero ella me dijo "anda dejame sentir tu culito caliente, relájate, porque voy a entrar de todas formas" Relaje los músculos mientras la besaba y entonces metió su dedo hasta el fondo, esto no era muy placentero para mí pero ella era felíz de manera que se lo permití.
Nos cogimos hasta la madrugada, nos fuimos a la cama desnudas y allí dormimos hasta el mediodía. Cuando me desperté la escuche hablando por teléfono sobre la noche que habíamos pasado, los comentarios no eran malos pero igualmente no me gustó mucho que ventilara nuestra intimidad. Aunque claro esta era aventura de una noche, seguramente no pensara verme más. Me envolví en la sábana y me levanté cuando llegué a la sala, ella se me acerco me besó y me quitó la sabana, "déjame ver a mi hembra a la luz del día", "me fascinó penetrar tu culo estrecho y quiero repetirlo ya mismo, me dejas?" "quiero darme una ducha" , le dije "antes damelo, acuestate boca abajo en el sofá, es mi mayor fetiche, poseer el culo de mis hembras" No pude negarme, me acosté, me acarició y besó la espalda me pegó una palmada fuerte comenzó a separar mis nalgas y sin más se metió en mi, giraba su dedo, lo metía y sacaba. A pesar de que no era lo que más me gustaba tuve un orgasmo profundo y esto la dejó muy satisfecha .
Nos duchamos juntas, comimos algo y me fui a casa, sin que mediara entre nosotras nada más que una promesa de llamarnos algún día.
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Autor: amandaz
amandaz@mailcity.com